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Calle y movilidad

Margit Mayer y la lucha por el derecho a la ciudad

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Puntos clave

  1. Mayer: los movimientos urbanos produjeron las políticas más justas de las ciudades y su eficacia depende de no dejarse absorber.
  2. El neoliberalismo incorpora el vocabulario de los movimientos: ciudad creativa, participación, resiliencia; el derecho a la ciudad resiste la cooptación.
  3. Berlín: de las ocupaciones de Kreuzberg al 56 % a favor de expropiar a las grandes inmobiliarias en 2021.

Margit Mayer es la politóloga alemana, profesora emérita de la Universidad Libre de Berlín, que ha seguido durante cuatro décadas la lucha de los movimientos sociales urbanos por el derecho a la ciudad y que mejor ha explicado cómo el neoliberalismo urbano transforma esos movimientos, los coopta y los obliga a reinventarse. Su tesis, desarrollada en artículos como The Right to the City in the Context of Shifting Mottos of Urban Social Movements (2009) y en el volumen Cities for People, Not for Profit (2012), con Neil Brenner y Peter Marcuse, es que los movimientos que resisten la gentrificación y la mercantilización del espacio no son ruido de fondo sino la fuerza que ha producido las políticas más justas de las ciudades, y que su eficacia depende de no dejarse absorber por las agendas que combaten.

Tres fases: ocupaciones, profesionalización y la ola tras 2008

Mayer reconstruye tres fases. En los años setenta y ochenta, las ocupaciones de viviendas, los centros sociales y las luchas vecinales de Berlín, Ámsterdam o Zúrich obtuvieron vivienda, equipamientos y rehabilitación de barrios, y en parte fueron institucionalizados mediante programas de renovación cuidadosa. En los años noventa, la profesionalización en ONG y la participación en la gobernanza local convirtieron a muchos movimientos en gestores de servicios, con el riesgo de perder capacidad de conflicto. Y desde la crisis de 2008, la austeridad y la financiarización han producido una nueva ola, de los sindicatos de inquilinos a las plataformas contra los desahucios y los referéndums de vivienda, que combina resistencia y construcción de alternativas.

Lemas cambiantes: cómo el neoliberalismo coopta a los movimientos

Su aportación más citada es el análisis de los lemas cambiantes. Mayer muestra que el neoliberalismo urbano ha incorporado el vocabulario de los movimientos: la ciudad creativa recluta a los artistas y ocupantes que revitalizaron barrios para venderlos como marca, la participación se convierte en consulta sin poder, la sostenibilidad y la resiliencia en agendas que piden a las comunidades absorber crisis que no causaron. Frente a esa cooptación, el derecho a la ciudad de Lefebvre, retomado por Harvey, ofrece a los movimientos un lema que no puede absorberse sin cambiar quién decide sobre el suelo, la vivienda y el excedente urbano, y por eso lo adoptaron desde Hamburgo hasta São Paulo.

Berlín: de Kreuzberg a Tempelhof y la expropiación de 2021

Berlín es su laboratorio. Mayer ha seguido la ciudad desde las ocupaciones de Kreuzberg en los años ochenta hasta la venta masiva de vivienda pública en los años 2000, la resistencia a los megaproyectos como Mediaspree en 2008, el referéndum que salvó el aeropuerto de Tempelhof como parque en 2014 y la iniciativa Deutsche Wohnen und Co enteignen, que en 2021 obtuvo el 56 % de los votos a favor de expropiar a las grandes inmobiliarias. Esa trayectoria muestra, en su lectura, cómo un movimiento pasa de defender casas concretas a disputar el modelo de ciudad, y cómo la victoria electoral no garantiza la aplicación si el gobierno no la asume.

Influencia, críticas y la capacidad de conflicto

Su marco dialoga con Castells, Harvey, Brenner y Marcuse, y ha influido en los estudios sobre municipalismo, comunes urbanos y movimientos de vivienda en Europa y América Latina. Sus críticos señalan que la insistencia en la cooptación puede subestimar los logros de la institucionalización, que ha producido vivienda y servicios reales; Mayer responde que la cuestión no es institución o calle sino conservar la capacidad de conflicto dentro de la negociación, y que los movimientos más eficaces han combinado ambas.

La lección de Margit Mayer es que el derecho a la ciudad se conquista movimiento a movimiento y se pierde lema a lema: cada vez que una demanda se convierte en marca, los movimientos deben encontrar la siguiente que no pueda venderse. Para el urbanismo, su obra recuerda que las políticas de vivienda asequible, espacio público y participación real que hoy parecen razonables fueron impuestas por quienes ocuparon, se manifestaron y votaron, y que sin ellos la ciudad para las personas vuelve a ser la ciudad para el beneficio.

Preguntas frecuentes

¿Qué sostiene Margit Mayer sobre los movimientos urbanos?

Que han pasado por tres fases, ocupaciones y luchas vecinales de los setenta y ochenta, profesionalización en ONG y gobernanza en los noventa y una nueva ola tras la crisis de 2008, y que su eficacia depende de conservar la capacidad de conflicto frente a un neoliberalismo urbano que coopta sus lemas y convierte la participación en consulta sin poder.

¿Por qué el derecho a la ciudad es un lema que resiste la cooptación?

Porque, a diferencia de la ciudad creativa, la participación o la resiliencia, que el neoliberalismo urbano ha absorbido como marca, el derecho a la ciudad de Lefebvre y Harvey exige cambiar quién decide sobre el suelo, la vivienda y el excedente urbano, y no puede adoptarse sin transformar el modelo de ciudad.

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