Puntos clave
- Simone propone leer la ciudad africana por las redes de personas que la sostienen, no por lo que le falta.
- Roy muestra que el Estado produce la informalidad al decidir qué se tolera, qué se demuele y qué se legaliza.
- El mejoramiento in situ con participación, como Favela-Bairro o Medellín, supera a la titulación y la erradicación.
La economía informal y los asentamientos informales son las dos caras de la ciudad que el Sur global construye al margen de la ley y de la planificación. Según la Organización Internacional del Trabajo, seis de cada diez personas ocupadas en el mundo, unos dos mil millones, trabajan en la informalidad, sin contrato, protección social ni registro; y más de mil millones viven, según ONU-Hábitat, en barrios autoconstruidos sin título de propiedad ni servicios completos. Dos autores han cambiado la manera de entender esa realidad: el sociólogo AbdouMaliq Simone, que estudió las ciudades africanas, y la urbanista Ananya Roy, que analizó la India y la teoría de la planificación desde el Sur.
AbdouMaliq Simone: las personas como infraestructura
Simone, en su artículo People as Infrastructure (2004) sobre Johannesburgo y en For the City Yet to Come sobre Dakar, Pretoria, Douala y Yeda, propone mirar la ciudad africana no por lo que le falta, tuberías, carreteras, empleo formal, sino por lo que la sostiene: las redes de personas que se prestan dinero, información, techo y contactos para hacer posible la vida donde el Estado no llega. Esa infraestructura humana, flexible y provisional, permite que millones de habitantes de Kinsasa o Lagos coman, se muevan y comercien cada día. No es una carencia que la planificación deba corregir sino una capacidad que debería reconocer y reforzar.
Ananya Roy: la informalidad como modo de urbanización
Roy, en Urban Informality: Toward an Epistemology of Planning (2005), dio el paso teórico decisivo: la informalidad no es un sector ni un lugar, sino un modo de urbanización producido por el propio Estado. Son los gobiernos quienes deciden qué ocupaciones se toleran, cuáles se demuelen y cuáles se legalizan, y esa discrecionalidad es un instrumento de poder. Las élites también urbanizan de manera informal, con urbanizaciones sin licencia y recalificaciones a medida, pero solo los pobres son tratados como ilegales. En Slumdog Cities (2011) Roy critica además la imagen del barrio pobre como catástrofe o como reserva de emprendedores, y reclama estudiar la informalidad como práctica política.
Titulación, erradicación o mejoramiento: qué ha funcionado
Las políticas de formalización han tenido resultados desiguales. La titulación masiva de propiedad que Hernando de Soto propuso en El misterio del capital (2000) prometía convertir viviendas informales en activos con los que obtener crédito, pero la evidencia muestra efectos modestos y, a veces, ventas a inversores y expulsión. Los programas de erradicación y realojo en bloques periféricos, de Mumbai a Nairobi, rompen las redes que Simone describe y alejan a la gente de su empleo. Los mejores resultados vienen del mejoramiento in situ con participación vecinal, como el programa Favela-Bairro de Río o los proyectos urbanos integrales de Medellín, que llevan agua, escaleras, transporte y espacio público sin desplazar a nadie.
Exclusión de servicios y derechos en los asentamientos informales
La exclusión de servicios básicos es la consecuencia más grave de la informalidad. Sin agua potable, saneamiento ni recogida de basuras, la mortalidad infantil y las enfermedades se disparan; sin transporte, el empleo formal queda fuera de alcance; sin dirección reconocida, no hay acceso a crédito, escuela ni voto en algunos países. Roy y Simone coinciden en que esa exclusión no es un fallo técnico sino una decisión: la ciudad formal necesita la mano de obra barata de la informal y, al mismo tiempo, la mantiene fuera de sus derechos.
Reconocer la informalidad como forma legítima de producir ciudad cambia la tarea de la planificación. En lugar de dibujar la ciudad ideal y tratar el resto como desviación, se trata de garantizar seguridad de tenencia, extender servicios a lo construido, proteger el trabajo informal con derechos en vez de perseguirlo y dar a las redes que describe Simone recursos para hacer lo que ya hacen mejor que nadie. La ciudad del Sur global no espera a ser planificada: ya está construida, y la cuestión es si sus habitantes serán tratados como ciudadanos.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa people as infrastructure según AbdouMaliq Simone?
Que en ciudades como Johannesburgo o Kinsasa las redes de personas que se prestan dinero, información, techo y contactos funcionan como la infraestructura que sostiene la vida urbana donde el Estado y el mercado formal no llegan.
¿Por qué Ananya Roy dice que la informalidad la produce el Estado?
Porque son los gobiernos quienes deciden qué ocupaciones se toleran, cuáles se demuelen y cuáles se legalizan; esa discrecionalidad convierte la informalidad en un instrumento de poder que trata como ilegales solo a los pobres.