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Loretta Lees: regeneración urbana como gentrificación de Estado

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Puntos clave

  1. La regeneración contemporánea la dirige el gobierno local con promotores y sustituye vivienda pública por promociones mixtas.
  2. Heygate: más de 1.200 viviendas públicas demolidas, cerca de 2.700 nuevas y menos de cien de alquiler social.
  3. Rehabilitar en lugar de demoler, reponer cada vivienda social y garantizar el retorno son las alternativas probadas.

La regeneración urbana es el conjunto de políticas con que las ciudades intervienen en barrios en declive, con desinversión, infraestructuras obsoletas o pérdida de población, para mejorarlos y atraer inversión. La geógrafa británica Loretta Lees ha dedicado buena parte de su carrera a demostrar que, en su versión dominante desde los años noventa, la regeneración se ha convertido en gentrificación dirigida por el Estado: una operación que sustituye a los residentes en lugar de mejorar sus condiciones. Sus estudios sobre la demolición de vivienda pública en Londres son la referencia para entender cómo una política presentada como social produce desplazamiento.

Regeneración como gentrificación dirigida por el Estado

Lees distingue la regeneración de la gentrificación clásica. En la primera ola, descrita por Ruth Glass en 1964, eran hogares de clase media los que compraban y rehabilitaban casas obreras. En la regeneración contemporánea es el gobierno local quien, aliado con promotores, decide demoler conjuntos de vivienda pública y sustituirlos por promociones mixtas de mayor densidad, con una parte de vivienda de mercado que financia la operación y una fracción de vivienda asequible. El discurso es el de la mezcla social y la lucha contra la concentración de pobreza; el resultado, documentado por Lees, es menos vivienda social y una comunidad dispersada.

Heygate y Aylesbury: los casos de Londres

El caso del Heygate Estate, en Elephant and Castle, es su ejemplo central. Un conjunto de más de 1.200 viviendas públicas fue demolido entre 2011 y 2014 y sustituido por cerca de 2.700 viviendas nuevas, de las que menos de un centenar eran de alquiler social. Los inquilinos fueron realojados por toda la periferia de Londres, los propietarios recibieron compensaciones que no permitían comprar en la zona y el ayuntamiento vendió el suelo a un promotor por una fracción de su valor. Lees y las organizaciones vecinales con las que trabajó recogieron esa experiencia en el manual Staying Put (2014), guía para que otras comunidades resistan procesos similares, y en la campaña contra la demolición del vecino Aylesbury Estate.

La crítica de la mezcla social y el desplazamiento simbólico

La crítica de la mezcla social es el corazón teórico de su trabajo. Lees revisó la evidencia sobre las comunidades mixtas planificadas y encontró que la llegada de residentes de mayor renta rara vez produce interacción entre clases ni beneficios para los vecinos originales: las redes sociales se mantienen separadas, los servicios se orientan a los nuevos y los antiguos residentes experimentan lo que ella llama desplazamiento simbólico, la pérdida del barrio como lugar propio aunque sigan en él. La mezcla social funciona, concluye, como justificación de la reducción del parque público, no como política de cohesión.

Alternativas: rehabilitar, reponer y dar derecho de retorno

Lees propone alternativas probadas. La rehabilitación en lugar de la demolición, como hicieron Lacaton y Vassal en el Grand Parc de Burdeos, ampliando viviendas ocupadas sin desalojar a nadie y a un tercio del coste de reconstruir. El derecho de retorno garantizado y la reposición de cada vivienda social demolida por otra en el mismo lugar. La consulta vinculante a los residentes, que Londres exige por referéndum desde 2018 para las regeneraciones con fondos públicos. Los fideicomisos comunitarios de suelo y las cooperativas que sacan la vivienda del mercado. Y una contabilidad honesta que mida cuántas personas se van y adónde.

El legado de Lees es haber convertido la regeneración en objeto de escrutinio. Su trabajo ha influido en políticas municipales, en movimientos de inquilinos y en la investigación internacional, que hoy documenta procesos similares de París a São Paulo. La lección es que mejorar un barrio y sustituir a sus habitantes son cosas distintas, y que la diferencia entre ambas se decide en detalles concretos: cuántas viviendas sociales se reponen, quién tiene derecho a volver y quién decide.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Loretta Lees llama a la regeneración gentrificación de Estado?

Porque desde los años noventa son los gobiernos locales, aliados con promotores, quienes deciden demoler conjuntos de vivienda pública y sustituirlos por promociones mixtas que reducen el parque social y dispersan a los residentes, en nombre de la mezcla social.

¿Qué pasó en el Heygate Estate de Londres?

Más de 1.200 viviendas públicas fueron demolidas entre 2011 y 2014 y sustituidas por cerca de 2.700 nuevas, con menos de cien de alquiler social; los inquilinos fueron realojados por la periferia y el suelo se vendió a un promotor por debajo de su valor.

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